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"El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio.”.
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Libros y hambre por José A. Gálvez Castillo

Cuando pequeño, allá en la escuela, declamando capitales y rios cántabros, los libros eran los libros de texto, los libros de apreender y también otros libros desconocidos en los que se condensaba una sabiduria remota.
El libro no era una cosa sacrada si no una cosa seria: si leías aprendias si no aprendias , el destino era incierto y probablemente duro.
Cuando tus padres o maestros te decían, que cogieras un libro , lo decian con igual gravedad que si te faltase calcio en los huesos o como si leer fuese el pasaporte para salir de la pobreza, alimentarse como es debido y garantizar un porvenir. Los niños tienen que comer , así que tienen que leer, una equivalencia sencilla.
Hoy las cosas han cambiado ; la gente, los especialistas, la prensa hablan de teorias diversas para para demostrar el valor de la lectura.- Dicen que tal novela es muy imaginativa o tal autor tiene una gran narrativa, la intriga te sumergirá en un mundo mágico y maravilloso.

No dicen nada de apreender ni tampoco dicen nada de comer. Parece como si hoy sólo leyeran los niños ricos, que tienen de todo y se aburren, que se astian de la play station o sueñan con tener una moto Harley , se enfadan con sus padres por las marcas y que esperan heredar con impaciencia el todoterreno.
Además, los libros tienen que dejar contentos a quién los lee y por eso todas las campañas de publicidad promenten satisfaciones y placeres, por eso la mayor parte de los libros están escritos para idiotas , es decir, gente que solo es capaz de recibir lo que ella quiere y que espera de los libros la comfirmación de lo que ya sabe.
Dado este panorama, debemos desconfiar de quien nos invita a la lectura en la misma medida en la que antes lo agradeciamos. Los libros ya no guardan secretos, ni conocimiento contra la miseria. No se comen ni aseguran el crecimiento.Tampoco ofrecen garantias para un porvenir más dudoso cada día.
Sólo te contentan cuando te rascan la espalda. ¿No es una nueva clase de indigencia?.

*José Antonio es responsable de la Biblioteca de Javalí Nuevo, pertenenciente a la red de bibliotecas de Murcia